Nacido de lo alto
A veces pienso que mis palabras no son debidamente comprendidas. Eso tiene que ver con el modo habitual de ordenar las ideas cuando hablo. De como veo el mundo. En términos gráficos tiendo a ver de arriba hacia abajo o de abajo hacia arriba. Dependiendo de la situación que al escribir o hablar mi alma se inunde.
Una mirada de arriba es de más allá de la copa
de un ciprés. Una
mirada desde abajo es del más acá de la tierra fértil o de lo interior humano.
Jesús invitó a Nicodemo
a nacer de lo alto. Quiso decirle que es posible nacer de lo estrictamente
celestial y seguir siendo humano. De otro modo, cualquier persona para existir
requiere de tal nacimiento. O será sólo un errante en busca de una dirección.
Nacer de lo alto para mirar desde lo alto, es permitir que lo “inmenso”
y lejano se apropie de nuestra mirada: con horizonte amplio, abierto y orientador.
En cambio, mirar de abajo hacia arriba es “mirar con el corazón” (digamos que es lo estrictamente humano). Al
mirar de abajo, el horizonte es más estrecho,
casi siempre apunta a aquello que puede ser alcanzado. Entonces se adoptan
expresiones como la realización que
contraen las relaciones humanas, el trabajo, el hacerse de las cosas para
anclar lo humano en el espacio y en el tiempo en que envejecemos y morimos.
¿Qué hay con el anclaje terrenal de la realización humana? Ahí nos hacemos para la tierra y del agua. Vivimos para satisfacer la sed
y el hambre. Es aceptar la limitación que la
fecundad de la tierra contrae.
En cambio, nacer de lo alto es dilatar en los propios ojos el
firmamento que se abre en el mirar. Es permitir que la actuación de lo estrictamente divino anime la débil humanidad. En consecuencia, es gozar del
privilegio de ser asistidos, protegidos y orientados por el Espíritu Divino. Es la certeza de que los ángeles nos asisten en cada jornada: de día y de noche.
Quien ha nacido de lo alto y renuncia al cielo, aferrándose a la realización que la tierra le ofrece, experimentará en la propia carne la desprotección del cielo. Abandonado en la miseria conocerá la corrupción de la muerte.
Quien ha nacido de la tierra y mira hacia lo alto se descubrirá cada vez en aquella dirección cuyo horizonte abierto le orientará hasta el final de sus días, cuando finalmente traspase o entre a ese horizonte que siempre le
orientó mientras caminaba en la tierra. Porque en
realidad ha nacido de lo alto. Eso creo que soy yo. Ahí está puesta mi
mirada.
Espero que finalmente me haya dada a entender. Que mis palabras sean
debidamente comprendidas.
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Se entiende perfectamente, sin horizonte limitado! Qué belleza. Sin duda debemos parafrasearnos para no dejar espacios de mala interpretación porque nacer de lo alto debe entenderse perfectamente y vivirse plenamente aquí y ahora como resucitados.
ResponderEliminarMuchas gracias querido Fr. Guillermo!
Cuando se comparte el mismo Espíritu el mensaje no solo es claro y comprendido sino asumido, abrazado, a ver lo lo profundo de lo eterno
ResponderEliminarQue Dios nos permita nacer de lo alto, para poder ver las grandezas del Señor ante nuestra pequeñez y debilidades.
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